RAQUEL VILLAÉCIJA MADRID Tradicionalmente se degustaba en casa y en los dos últimos meses del año, aunque cada vez más se vende fuera de temporada y más allá de nuestras fronteras. Tras años de crisis, el sector del turrón afronta estas fiestas con optimismo: no sólo prevé consolidar la recuperación que ya se atisbó el año pasado, sino que además quiere reforzar su presencia internacional.

 

El sector, que ya logró cerrar 2014 en positivo, prevé producir alrededor de un r/o de turrones y mazapanes este año y facturar un 4,5% más, mejorando así su marca de las Navidades pasadas, según la Asociación Española del Dulce, Produlce, que integra marcas como Delaviuda, El Lobo, Doña Jimena o Lacasa. Los fabricantes también barajan un aumento de las ventas de entre el 2 % y el 3 %, lo que se traduce en 60 millones de tabletas más. El 89'/0 de lo que se vende en todo el año en España se factura en estas fechas.

 

Este producto típico español no sólo ha logrado salir de la crisis sino que, además, toma impulso en el extranjero. En los últimos años las marcas han explorado nuevos mercados y se han diversificado. Sólo el año pasado las exportaciones crecieron un 12%. Se vendieron casi 5.000 toneladas de turrones y mazapanes, lo que supone el 15% de la producción total, según Produlce, que representa al 50'/0 del sector y cuyas empresas emplean a alrededor de 3.500 personas durante estas fechas de mayor actividad. En 2009 se exportaron 3.100 toneladas, lo que significa que «las ventas a los mercados internacionales se han multiplicado un 10'/o», según explica Javier de la Morena, director general de Delaviuda. El 87/0 se vende a estados de la Unión Europea, sobre todo a Alemania, Francia, Reino Unido y Portugal, así como a los países latinoamericanos. «Las empresas se están diversificando y se están abriendo a nuevos mercados», explica De la Morena. Estados Unidos, la zona del Golfo Pérsico y el norte de África son algunos de estos nuevos destinos.

 

Según De la Morena, son zonas donde gusta el turrón español porque «sus ingredientes son similares a los que usan para sus postres: la almendra y la miel». Al mercado nacional se destinaron el año pasado casi 27.000 toneladas de turrones y mazapanes, lo que supone un 2% más que en la temporada precedente, tras años de caídas. Comemos una media de medio kilo de turrón por familia. Las regiones donde más se consume este producto navideño son Asturias, Cataluña y País Vasco. La demanda, por el contrario, es más reducida en Murcia, Baleares y la Comunidad Valenciana.

 

Según explica el director de Delaviuda, a la recuperación del sector ha ayudado el hecho de que vuelvan a encargarse las tradicionales cestas de Navidad. «Las económicas no han crecido pero sí las de mayor valor», añade De la Morena. El turrón, además, se ha digitalizado: ya se puede comprar online a través de las distintas superficies de venta e incluso está presente en las redes sociales. E

ste paso, según explica el director de márketing de Lacasa, Luis Román, «ha sido decisivo» para darse a conocer fuera y responde a uno de los retos: vender producto más allá del mes de diciembre. «Se ha producido una innovación en el mercado, en parte para responder a las nuevas necesidades de consumo, así como en la manera de comunicar», explica Luis Román. En la mesa esta innovación se traduce en nuevas texturas y sabores o en productos sin gluten. Fruto de esta renovación surge la campaña #10buenosehaceesperar, que busca potenciar el valor de los turrones, para que estos no sean sólo un dulce exclusivo del mes de diciembre e incluso «se pueda consumir el resto del año», como ocurre con los helados.